Tengo la urgencia de una ciudad
La urgencia de huir urgente,
antes del PÁNICO.
La urgencia del silencio aplastado
por colectivos
y máquinas,
y perros rabiosos
y trinos salvajes.
La urgencia de un eclipse
en pleno día,
donde todos miran al cielo
y nadie habla.
Un bosque gris
da sombra a mi jardín.
Una lombriz en la tierra húmeda,
el día perfecto
de un ave voraz.
Si me quedo quieta,
¿cuánto dura el instante?
En todo hay una grieta por donde se filtra la
luz
RUGIDO
Mientras las individualidades marcan el eje y se pone en duda cualquier instancia colectiva, RUGIDO es una invitación a reflexionar sobre la aceleración, el (ab)uso de las tecnologías y la velocidad de la información, y cómo la creación de fronteras unipersonales ha cambiado nuestra percepción del entorno y las formas de habitarlo.
Rugido sugiere al espectador abandonarse a la magia del desvío y a través de las imágenes abrir nuevas posibilidades imaginantes donde se pongan en duda las nociones que creemos conocer del mundo, generando nuevas sospechas y poniendo en duda nuestras certezas.
De esta manera, la obra se constituye como un temblor perceptible frente al mercado de la inmediatez y a la reconfiguración de vínculos humanos, como forma de re-conocernos en el otrx y de accionar frente a un otrx; que finalmente termina siendo un nuestro en nuestra condición de ser social.
Es un oasis para la contemplación. Un escape a la órbita del hábito guiada sólo por el instinto del rumbo silencioso, donde el tiempo transcurre en diferido en una espacialidad dislocada.
Rugido busca ser el susurro que seguirá vibrando en el tiempo.
Cuando cada scroll es un olvido
y cada ausencia un corazón virtual
¿Cómo se oye un grito en el estruendo?
¿Cómo sentimos el abismo de un abrazo?
¿Cómo respira un bosque en el concreto?
<<